Editorial
Los admiramos, ensalzamos, sublimamos… Ídolos y mitos son conceptos fronterizos que se distinguen por el grado de devoción que les profesamos. Son diferencias sutiles, matices de intensidad. Si al ídolo lo deseamos e imitamos, el mito es un héroe inalcanzable, casi venerado. Actores y actrices, músicos, diseñadores… pero también películas o épocas. Porque mítico es también algo legendario, algo a lo que el tiempo ha otorgado el estatus de único, inigualable, irrepetible. De todo ello trata la versión digital de nuestro número cinco. De la fascinación que podemos sentir por alguien o algo y, también, de las ganas conscientes o inconscientes de convertirnos en ese alguien o ser capaces de crear ese algo. Un número cuya portada hemos dedicado al antihéroe, un personaje sin cabeza, nuestro ídolo anónimo y cotidiano. Un número que incluye el trabajo de catorce ilustradores que estrenan catorce personajes pensados para la animación o el cómic, que nacen con la voluntad de convertirse en mitos. Entre los participantes, nombres muy conocidos del cómic y del mundo de los "toyz" (juguetes de colección para adultos). Un número que incluye, además, dos contenidos: moda que se ha convertido en mito, ilustrada por Liselotte Watkins, y la visión de un concierto de la mítica década de los ochenta, del fotógrafo Sergi Pons.
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